sábado, 20 de febrero de 2010

La llama

Todos los hombres llevamos, dentro de nuestro corazón, la llama del amor.
Esa flama pequeña que alumbra, que calienta hasta el fondo delos huesos,
nuestros tristes y frágiles cuerpos.
Pero hay por los caminos de la vida, muchas tempestades, fuertes vientos
que amenazan con extinguir la frágil llama.

Hay hombres ingenuos, que caminan por la vida con el corazón abierto de par en par.
Felices ellos, hasta que una ráfaga violenta, de pronto, acaba con el pequeño fuego;
dejando a esos corazones por siempre frios y en la oscuridad.

Hay otros hombres que para cuidar el fuego en su corazón cerraron puesrtas y ventanas.
La llama protegida, oculta, no vuelve a ser vista jamás,
y se extingue lentamente.

Hay otros hombres con un fuego especial en su interior. Ellos caminan también con
el corazón abierto, la llama expuesta a los brutales ataques de la vida.
Sin embargo, cuando una ráfaga ataca, la llama, orgullosa y herida,
comienza a extenderse y comienza a incendiar por completo todo el corazón.
Mientras más fuertes son los vientos, el fuego crece más, hasta que se apodera
del individuo por completo, y de todo lo que tiene cerca.
Ese fuego se hace inmenso, y su luz es tan grande que puede verse a miles de kilometros
de distancia, y su calor es tan fuerte que puede sentirse, a traves de generaciones.

Los corazones de esos hombres son las antorchas que iluminan los senderos de nuestras
vidas y nos hacen concebir la esperanza de que algún día este mundo se consumira a sí mismo
en el fuego de su amor.

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